
El ahogamiento de Leonel Brizuela, un niño de 8 años, en el canal Céspedes de San Juan, ha conmocionado a la comunidad y reabierto el debate sobre los riesgos de bañarse en los cauces de riego.
En medio de un verano con temperaturas agobiantes, las autoridades locales reiteraron la prohibición de usar los canales como lugares de recreación y advirtieron sobre los peligros que esta práctica conlleva.
Dante Avellá, jefe de Bomberos de la Policía, expresó su preocupación por la costumbre arraigada entre los sanjuaninos de acudir a los canales para refrescarse.
Sabemos que la idiosincrasia del pueblo sanjuanino siempre nos llevó a los canales en épocas de verano, pero se trata de una herramienta de trabajo de Hidráulica para los productores agrícolas. No es un lugar de disfrute ni de acampe», afirmó.
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