
A simple vista, una cama puede parecer limpia y ordenada, pero detrás de esa apariencia se esconden microorganismos que proliferan en el ambiente cálido y húmedo que generamos al dormir.
Según la microbióloga Primrose Freestone , de la Universidad de Leicester, durante el sueño liberamos células muertas de piel, sudor, aceites corporales y hasta hongos, creando un entorno ideal para la reproducción de bacterias y ácaros.
Estos microorganismos no solo representan un riesgo estético, sino también sanitario. Pueden provocar alergias respiratorias, irritaciones en la piel e incluso infecciones, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados.
¿Con qué frecuencia hay que lavar las sábanas?
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