Las estafas al seguro presionan los costos y complican la solvencia del sistema
El salón del primer piso del Hotel Regal Pacific estuvo lleno para la jornada «Fraude al Seguro: Aspectos de Fondo y Forma», organizada por la Asociación de Aseguradores Argentinos (ADEAA) junto al Ministerio Público de la Provincia de Buenos Aires. Allí, ejecutivos, funcionarios judiciales, autoridades regulatorias y especialistas coincidieron en que el fraude dejó de ser un hecho aislado y pasó a ser un problema que golpea de lleno a la solvencia del sistema asegurador.
Las estimaciones del mercado señalan que el fraude puede llegar al 10% de los costos del sistema asegurador argentino. A eso se suma que, según especialistas, entre el 20% y el 45% de los siniestros analizados presentan inconsistencias o indicios que requieren más investigación. En ese marco, cada reclamo fraudulento aprobado termina quitando recursos a los siniestros legítimos y empuja hacia arriba los costos, los litigios y las primas.
Durante la apertura, el superintendente de Seguros de la Nación, Guillermo Plate, dejó una definición que marcó el tono del encuentro: «No hay contrato de seguro sin solvencia. Esa promesa de pagar una prima por una póliza y responder ante un evento indemnizable en el futuro solamente es válida si existe solvencia.» También remarcó: «El fraude afecta a las compañías y afecta al asegurado; afecta el monto de la prima, que se encarece virtualmente si hay mucho fraude.»
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