Las economías regionales buscan sostener exportaciones en un escenario más exigente
Las economías regionales argentinas atraviesan un cambio que ya no se explica únicamente por el valor del dólar. Mientras el agro pampeano conserva ventajas ligadas a la escala, la mecanización y el acceso a mercados globales, las producciones del Interior enfrentan costos internos más altos y menos margen para absorber ineficiencias.
Ese es uno de los puntos centrales del último análisis de la Fundación Mediterránea, que advierte sobre la pérdida relativa de competitividad de las actividades regionales frente al núcleo exportador tradicional del país. Frutas, hortalizas, vinos, mostos, ajo, legumbres, olivo, azúcar, yerba, té y frutos secos siguen siendo clave para el empleo y el arraigo territorial, pero hoy operan en condiciones más complejas.
El informe remarca que bajo la idea general de «agro» conviven dos realidades distintas. Por un lado está el agro pampeano, con grandes escalas productivas, alta mecanización y cadenas comerciales consolidadas. Del otro, las economías regionales, con menor volumen, más mano de obra, mayores distancias a los puertos y fuerte dependencia de la calidad, la sanidad, la presentación, la trazabilidad y la logística.
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