El costado más futbolero de Soledad, la debilidad de Leo y Diego: su pasión por jugar a la pelota, el superclásico que vive en casa con su pareja e hijos de River, el cambio del poncho y todo lo que “todavía no puedo procesar” de la noche del 10.
El costado más futbolero de Soledad, la debilidad de Leo y Diego: su pasión por jugar a la pelota, el superclásico que vive en casa con su pareja e hijos de River, el cambio del poncho y todo lo que “todavía no puedo procesar” de la noche del 10.