La noche en que los hijos crecen (y los padres también)

La noche en que los hijos crecen (y los padres también)La noche en que los hijos crecen (y los padres también) 

El común de la gente podría pensar que es una noche más. Un evento escolar, una coreografía, música y aplausos. Pero para quienes están ahí —arriba o abajo del escenario— el significado es otro.

Hay nervios. Hay ansiedad. Y hay algo más difícil de explicar: la sensación de estar atravesando un momento que no se repite.

El camino hasta llegar también tiene lo suyo. La noche cae, la temperatura baja y el silencio del viaje se llena de pensamientos. De pronto, un semáforo en rojo lo detiene todo. Y con esa pausa aparecen los recuerdos.

Porque, en el fondo, estas noches no hablan solo de los hijos. También hablan de los padres.

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