
La nueva Carta Orgánica promete ordenar la moneda, pero el debate más incómodo sigue abierto: inflación, desarrollo, crédito productivo y el costo de atarse las manos ante una crisis.

La nueva Carta Orgánica promete ordenar la moneda, pero el debate más incómodo sigue abierto: inflación, desarrollo, crédito productivo y el costo de atarse las manos ante una crisis.