
Kiara es una joven mamá de 20 años quien enfrenta múltiples desafíos para poder cuidar a su hijo Benjamín de 4 años con atrofia cerebral. El nene necesita de pañales constantemente, leche especial y estudios costosos. A su vez, ella sufre algunos impedimentos físicos, pero las ganas de trabajar no le faltan, por eso pide ayuda con insumos que le permitan ocuparse desde su hogar.
La lucha diaria de cuidar a un niño con atrofia cerebral
Según contó la joven en Amanecidos de Radio MIL20 «los médicos aún están investigando para determinar las causas de la atrofia cerebral. Nació prematuro con hidrocefalia leve, una condición que, afortunadamente, se estabilizó a los seis meses. No obstante, su desarrollo ha sido complejo: presenta pérdida auditiva y visual, aún no camina ni habla, y está comenzando a gatear. Este año cumple cuatro años, y asiste a diversas terapias como estimulación de lenguaje, auditiva, terapia ocupacional y neurología en el hospital Rawson. Recientemente le realizaron estudios como tomografías y resonancias, pero aún faltan otros análisis genéticos y consultas con especialistas para entender mejor lo que sucede en su cuerpo».
La mamá explicó además, que su hijo también enfrenta problemas de salud asociados. «Tiene intolerancia a la lactosa y problemas de tiroides, lo que dificulta considerablemente que suba de peso, por lo que necesita un suplemento alimenticio llamado Fortini, cuyo costo es muy elevado. Además, utiliza pañales ya que todavía no tiene control de esfínteres. La leche especial que consume es también costosa», sumando una carga económica adicional para la mujer.
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