
La cadena de panaderías y cafeterías pidió protección judicial tras acumular una deuda de $1.566 millones, 175 cheques rechazados y una fuerte caída de actividad. Cerró locales, despidió empleados y quedó con una sola sucursal directa.

La cadena de panaderías y cafeterías pidió protección judicial tras acumular una deuda de $1.566 millones, 175 cheques rechazados y una fuerte caída de actividad. Cerró locales, despidió empleados y quedó con una sola sucursal directa.