Jorge Soria, el juglar sanjuanino del exilio que cantó con Serrat y le puso música al Barça

Jorge Soria, el juglar sanjuanino del exilio que cantó con Serrat y le puso música al BarçaJorge Soria, el juglar sanjuanino del exilio que cantó con Serrat y le puso música al Barça 

La historia de Jorge Soria es la de una voz que cruzó el océano, no solo buscando un escenario, sino escapando de la sombra de una época oscura. Hoy, afincado en la calidez de Murcia, este artista sanjuanino se ha convertido en un auténtico juglar, un hombre que ha sabido transformar la nostalgia del exilio en canciones que celebran la vida, el fútbol y la amistad con los grandes de la música hispana.

A finales de 1974, un joven Jorge Soria partió de su San Juan natal con el sueño de conquistar Buenos Aires. Allí, bajo el ala de una familia que lo apoyó en sus estudios de canto y arte dramático, comenzó a forjar su identidad artística. Sin embargo, el destino le tenía preparada una emboscada en forma de concierto. Soria, un profundo admirador de Víctor Heredia, asistió a una presentación del artista en un clima de extrema tensión política previa al golpe de Estado. Lo que debía ser un encuentro musical terminó en una pesadilla: fue detenido durante 26 días por las fuerzas policiales, quienes consideraban «subversivo» cualquier evento de esa índole.

Ante la inminencia del peligro, sus protectores le dieron a elegir entre Japón o España. Jorge eligió España, impulsado por la cercanía del idioma, y desembarcó en la península en octubre de 1975.

Lejos de hacer apología de su sufrimiento, Soria decidió vivir la vida de un «cantor» puro, dejando que las ideologías surgieran naturalmente en sus letras con el tiempo. Entre 1978 y 1984, vivió una «época dorada» como cantautor, coincidiendo con el auge del género en España. Tras un exitoso paso por Portugal, donde compuso boleros y trabajó en televisión, regresó a España con los ahorros necesarios para abrir un local de conciertos en Murcia.

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