Jorge Carrascosa, el sacerdote que volvió a encender la llama de la fe en Villa Krause
Hay sacerdotes que celebran misa. Y hay otros que, además, consiguen que cada celebración deje una huella. Quienes frecuentan la Parroquia Nuestra Señora de Andacollo, en Villa Krause, coinciden en que el presbítero Jorge Luis Carrascosa pertenece a este último grupo.
Oriundo de Albardón, desarrolló gran parte de su ministerio en Jáchal, donde dejó un recuerdo imborrable entre los fieles por su cercanía, su sencillez y su permanente disposición para acompañar a quienes más lo necesitaban. Más tarde continuó su servicio en la Parroquia Inmaculada Concepción y también en la Villa San Damián, hasta asumir este año una nueva misión pastoral en Villa Krause.
Su vocación quedó especialmente reflejada durante la pandemia, cuando, pese a las restricciones sanitarias, mantuvo firme su compromiso de acompañar espiritualmente a la comunidad. Muchos lo definieron entonces como un verdadero «médico del alma», dispuesto a escuchar, contener y llevar esperanza en uno de los momentos más difíciles de los últimos tiempos.
Desde su llegada a Villa Krause, los cambios comenzaron a sentirse casi de inmediato. Sus homilías, claras, sencillas y profundamente humanas, invitan a reflexionar sobre el Evangelio con ejemplos cotidianos que llegan al corazón. Cada celebración transmite un mensaje que interpela, anima y deja a los fieles con la sensación de haber encontrado una respuesta para la vida diaria.
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