
La tarde que debía ser de fútbol terminó convertida en escándalo en la cancha de Trinidad. Todo surgió tras el cuarto gol convertido por el conjunto local ante los Víboras, que ponía el 4-2 parcial, a los 35 minutos del segundo tiempo.
El árbitro del encuentro, Marcelo Cruz, debió suspender momentáneamente el encuentro para que se restableciera el orden. La Policía de San Juan intervino para controlar la situación y dio las garantias para la continuidad del partido.
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Los incidentes incluyeron forcejeos con efectivos policiales, insultos y agresiones físicas. Los efectivos decidieron sacar del estadio a los simpatizantes del conjunto visitante.
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