
Al cumplirse un año del asesinato de Joaquín Ruffo, el niño de 8 años que fue asesinado por su padre en Lomas de Zamora, se reactivó el reclamo por el tratamiento de la denominada Ley Joaquín. La iniciativa apunta a que la violencia vicaria sea reconocida en la legislación argentina como una forma específica de violencia de género, con el objetivo de fortalecer la respuesta judicial y prevenir nuevos casos.
En ese marco, Carolina Espinoza, impulsora del proyecto, explicó en diálogo con Telesol que la violencia vicaria ocurre cuando un agresor utiliza a los hijos e hijas para causar daño a la madre. Según detalló, estas situaciones suelen comenzar con amenazas, incumplimientos de la cuota alimentaria o de los regímenes de cuidado y comunicación, pero pueden escalar hasta derivar en consecuencias de extrema gravedad para toda la familia.
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