
En un operativo milimétricamente planificado, las autoridades chinas lograron demoler un viejo puente en la provincia de Jiangxi mediante una explosión controlada que llamó la atención por su precisión técnica. La estructura, de 1,15 kilómetros de longitud, fue fragmentada en secciones antes de la voladura para minimizar el impacto y asegurar que no se dañaran estructuras cercanas.
El detalle más llamativo de la operación fue la cercanía de un nuevo puente adyacente, ubicado a solo 3 metros del antiguo. Pese a esta proximidad, la explosión fue ejecutada con tal exactitud que no provocó ningún daño a la nueva construcción.
El viejo puente, que ya no cumplía con los estándares modernos de seguridad y capacidad, fue retirado como parte de un plan de modernización de la infraestructura vial en la región. Ingenieros locales explicaron que el procedimiento requirió un análisis exhaustivo del terreno, cálculos precisos y el uso de materiales explosivos de alta precisión, para asegurar una demolición limpia y segura.
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