
La vida de Vishwash Kumar Ramesh cambió para siempre en un instante. El pasado jueves 12 de junio, abordó junto a su hermano Ajay el vuelo AI-171 de Air India, sin imaginar que sería el único pasajero que lograría sobrevivir a la tragedia. El Boeing 787 Dreamliner, con 279 personas a bordo, se estrelló contra un edificio en la ciudad de Ahmedabad, dejando una estela de muerte, fuego y dolor. Hoy, desde su casa en Diu, rodeado de su familia, Vishwash carga con un peso insoportable: haber salido con vida… solo.
«Es un milagro que haya sobrevivido. Estoy bien físicamente, pero me siento terrible por no haber podido salvar a Ajay», declaró al diario The Sun, con la voz quebrada por el recuerdo más doloroso de su existencia. Ese día, ambos hermanos iban a viajar juntos, uno al lado del otro, como lo habían planeado. Pero el azar, en forma de check-in de último momento, los separó por unas pocas butacas: Vishwash quedó en el asiento 11A y Ajay en el 11J.
La tragedia ocurrió en cuestión de segundos. «Se sintió como si algo se hubiera atascado y las luces comenzaron a parpadear. Me di cuenta de que íbamos hacia abajo», relató el sobreviviente. Luego vino el impacto brutal contra el edificio del campus de medicina, donde decenas de personas almorzaban. Las imágenes del avión envuelto en llamas recorrieron el mundo.
Vishwash fue trasladado de urgencia al Hospital Civil de Ahmedabad y permaneció internado cinco días. Allí recibió la visita del primer ministro Narendra Modi, quien expresó su solidaridad ante un país conmovido. Pero ni el alivio político ni el alta médica lograron sanar su angustia.
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