
La mejora de la calificación crediticia de la Argentina y el desplome del riesgo país fortalecen las apuestas del mercado por una nueva ola de inversiones en bonos. Con Moody’s aún pendiente de pronunciarse, bancos y consultoras estiman que podrían ingresar hasta US$ 6.000 millones al mercado local y que los títulos soberanos todavía conservan un importante potencial de suba.