
Con el sueño casi roto pero no del todo perdido, Boca Juniors se juega su última carta este martes a las 16 (hora argentina) en el GEODIS Park de Nashville, cuando enfrente al Auckland City de Nueva Zelanda, el más débil del Grupo C del Mundial de Clubes de la FIFA.
El equipo dirigido por Miguel Ángel Russo viene de caer 2-1 frente al Bayern Múnich en un partido digno, pero que lo dejó con pocas chances matemáticas de clasificación.
Para seguir con vida, Boca debe ganar con una diferencia abultada y esperar que los alemanes le ganen al Benfica de Portugal por un margen reducido.
La fórmula ideal para el Xeneize es clara: golear por seis o más goles y que el Bayern venza al Benfica por un solo tanto de diferencia. Si los bávaros logran una victoria amplia, las posibilidades boquenses se desvanecerán por completo.
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