
Previo a constituirse, la comisión investigadora que la Cámara de Diputados aprobó para dilucidar el rol del Gobierno en la estafa $LIBRA generó una creciente tensión y una sucesión de movimientos nocturnos en el oficialismo y la oposición. Mientras las determinaciones judiciales avanzan, el espacio toma relevancia por la intensidad de la rosca legislativa, antes de siquiera generar cualquier recurso vinculante.
Previo a constituirse, la comisión investigadora que la Cámara de Diputados aprobó para dilucidar el rol del Gobierno en la estafa $LIBRA generó una creciente tensión y una sucesión de movimientos nocturnos en el oficialismo y la oposición. Mientras las determinaciones judiciales avanzan, el espacio toma relevancia por la intensidad de la rosca legislativa, antes de siquiera generar cualquier recurso vinculante.
Sin embargo, la sesión pedida por la oposición para tratar el dictamen seguía en pie. Fue el pasado martes y, de antemano, se estimaba que se caería por falta de quórum. Desde distintos bloques daban por pérdida la convocatoria al ver el estado de ánimo de Martín Menem en la reunión de Labor Parlamentaria, previa al encuentro. «Su comodidad nos asustó», reconoció una diputada del radicalismo antagonista de Democracia para Siempre. Pero allí apareció, sorpresivamente, la rebeldía de los gobernadores.
Ignacio Aresca, el diputado más cercano del recinto al cordobés Martín Llaryora, decidió bajar al recinto y con él lo hicieron el resto de sus coprovincianos de Encuentro Federal. Lo mismo pasó con los cuatro representantes de Catamarca en Unión por la Patria, que venían respaldando posturas del oficialismo en las últimas sesiones. El resultado fue alcanzar el quorum con 129 presentes y 128 ausentes: no sobró ninguno. Se ausentaron los miembros de Innovación Federal, habituales aliados a la bancada libertaria, pero tampoco aportaron su rechazo a los proyectos opositores. Como describió Ámbito, fue crucial para esas decisiones la demanda de los aliados provinciales al Gobierno nacional para que concrete sus promesas -y las sostenga todo el tiempo que requiera los votos- y la interpretación de los gobernadores de que mantener en agenda la estafa $LIBRA desgasta la imagen presidencial.
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