
Hay historias que nacen del dolor, pero terminan convirtiéndose en esperanza para cientos de personas. Esa es la de Micaela González, una joven sanjuanina que logró reconstruir su vida tras atravesar una situación de violencia de género y que hoy está al frente de un instituto de formación laboral que no solo enseña oficios, sino que también lleva ayuda a los sectores más vulnerables de la provincia.
Lo que comenzó con apenas tres alumnas en una habitación, hoy funciona en pleno centro de San Juan, cuenta con 11 instructoras y desarrolla jornadas solidarias en distintos departamentos, donde estudiantes ponen en práctica lo aprendido brindando servicios gratuitos a quienes más lo necesitan.
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