
El ritual se repite cada semana en las estaciones de servicio: el marcador de precios de la nafta sube otra vez y los conductores miran el surtidor con resignación mientras los pesos desaparecen.
Pero en los talleres mecánicos conocen un secreto que podría cambiar las reglas del juego. Se trata de un aditivo que, según prometen, hace que el combustible rinda más sin necesidad de alterar el motor.
«Es como darle vitaminas a la nafta», explica un mecánico con 20 años de experiencia en motores a combustión. El producto en cuestión -un mejorador de octanaje- se vierte directamente en el tanque cuando está casi vacío y actúa como un potenciador químico.
Su efecto principal: elevar artificialmente la calidad del combustible para que la combustión sea más eficiente.
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