
Los últimos días fueron muy convulsionadas para la política nacional en general, pero en especial para el peronismo, que vio cómo su líder líder, Cristina Kirchner, quedaba detenida en su casa tras la condena a seis años de prisión por la causa Vialidad. Pese a la adversidad, durante esos días las diferencias quedaron de lado y se mostró una unidad en en apoyo a la expresidenta.
Pero aquel ensamble de dirigentes no era más que una tregua en ese escenario particular. Pasada la euforia y la movilización a Plaza de Mayo, se retomó la discusión interna en el PJ. El escenario actual tiene dos extremos claros: una alianza entre el kirchnerismo y el massismo por un lado, y el armado del gobernador bonaerense, Axel Kicillof, por el otro.
En este sentido, el massismo dejó trascender este sábado un primer entendimiento con las filas K para empezar a diagramar la estrategia electoral. «Los apoderados del PJ y el Frente Renovador ya trabajan en el diseño del frente para la provincia de Buenos Aires», indicaron a TN fuentes cercanas a Sergio Massa. Además, deslizaron que la alianza política podría llamarse «Peronismo».
La puesta en marcha de las negociaciones entre los sectores del justicialismo tiene una razón inmediata en el calendario: el próximo 9 de julio vence el plazo para la presentación de alianzas. Luego, habrá 10 días más para la oficialización de las listas.
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