
El papa Francisco participó este domingo de la misa del Domingo de Resurrección en el Vaticano y se asomó desde el balcón central de la Basílica de San Pedro para pronunciar la solemne bendición Urbi et Orbi, ante una multitud de fieles.
A sus 88 años, el Sumo Pontífice se presentó en silla de ruedas y sin asistencia de oxígeno, lo que fue interpretado como un gesto de recuperación. Ante las 35.000 personas reunidas en la Plaza San Pedro, saludó con un simple y emotivo: «Feliz Pascua».
La misa fue celebrada por el cardenal Angelo Comastri, mientras que el mensaje pascual fue leído por el maestro de ceremonias, Diego Ravelli, a pedido del propio Francisco.
Un gesto que emocionó a los presentes
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