
«Todos somos hijos de Dios». Con esa frase, tan simple como potente, el Papa Francisco marcó un antes y un después en la relación entre la Iglesia Católica y la comunidad LGBT+. La muerte del pontífice dejó una herencia difícil de ignorar, tanto para los fieles como para aquellos históricamente marginados por la institución. En San Juan, una voz resuena con especial fuerza al recordar este legado. Es la de Elian Sánchez, referente de la Asociación Civil Espartanos, un hombre trans que encontró en las palabras del Papa un punto de inflexión para su vida y su militancia.
En una entrevista en el Café de Telesol Noticias, Elian compartió su historia personal, marcada por la fe, el dolor de la exclusión y el retorno a la Iglesia de la mano de un Papa que se animó a mirar distinto. «Francisco logró algo que muchos otros no hicieron: abrir la mente de la Iglesia y también de muchas familias. Sobre todo de las personas trans, que muchas veces fuimos expulsadas de nuestros hogares por padres católicos», reflexionó.
La relación de Elian con la religión viene desde su infancia. «Mi casa era muy católica. Hice la comunión, la confirmación, fui monaguillo. Siempre creí. Pero cuando empecé mi transición, me alejé. No de Dios, sino de la Iglesia, porque me hicieron sentir que yo era el pecado», recordó. Esa distancia se fue acortando con cada mensaje del Papa, como aquel en el que pidió a los padres no echar de casa a sus hijos homosexuales. «Esa frase me marcó. Fue la primera vez que sentimos que alguien nos defendía desde adentro.»
La muerte de Francisco lo golpeó fuerte. «Sentimos una tristeza enorme. Volvimos a la Iglesia gracias a él, y ahora no sabemos qué va a pasar. ¿Seguirán su legado o volveremos a retroceder?», se preguntó con la incertidumbre de muchos en la comunidad LGBT+ que encontraron en el Papa argentino un aliado inesperado.
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