
El silencio de los pasillos judiciales se rompió con un dato que huele a escándalo: el juez de garantías Roberto Montilla está en la mira de la Fiscalía. La investigación, confirmada por el fiscal Iván Grassi, tiene un eje claro: la sospecha de que el magistrado se entrometió de manera irregular en el caso de un detenido por estafa.
Los hechos ocurrieron en un lapso vertiginoso. El sábado, un hombre fue arrestado acusado por una estafa. Hasta ahí, todo normal. Pero el domingo, algo hizo saltar las alarmas: Montilla apareció personalmente en la Comisaría 4ta, donde estaba alojado el detenido.
No era su turno, ni su caso. Sin embargo, allí estaba, discutiendo con los funcionarios judiciales sobre cuál sería «el mejor lugar» para trasladar al imputado.
Las llamadas telefónicas del juez a lo largo del día terminaron de dibujar un cuadro inquietante. Según detalló Grassi en la Mil20, Montilla realizó «contactos repetidos» para verificar si su indicación se había cumplido.
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