
El Gobierno busca darle prioridad a la reforma laboral en el Congreso y planea convocar a la Confederación General del Trabajo (CGT) para negociar. El Ejecutivo sostiene que prevé enviar la iniciativa a la Cámara de Diputados en los próximos meses y asegura que intentará acercar posiciones con la central sindical. «Nuestra intención es que haya diálogo. Vamos a intentar reunir los consensos», expresan en Nación.
Es por eso que la Casa Rosada planea dejar en segundo plano las reformas impositiva y previsional, que también tiene en carpeta y forman parte del esquema acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). «Sin un cambio en el régimen laboral, no tiene sentido avanzar con el resto de las reformas», agregan en el oficialismo.
El proyecto contiene cambios en la Ley de Contrato de Trabajo (20.744) para reducir la participación estatal en los acuerdos entre privados. En Balcarce 50 no descartan que incluya la eliminación de la homologación de paritarias por parte del Estado en el marco de negociaciones entre trabajadores y empresas.
Lo mismo aplica para la optatividad del pago de la cuota solidaria de los sindicatos -medida que afectaría su recaudación-, la obligatoriedad de que los sindicatos elijan a sus autoridades a través de elecciones periódicas y supervisadas por la Justicia Electoral y la aplicación de los convenios específicos sobre los colectivos.
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