
La caída del precio de los granos y la altísima presión impositiva que Milei no modificó puso en situación de quiebra técnica a la zona núcleo, la más competitiva del país. Los mejores campos de la provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos los llevó a la situación imposible en la que «ponerse a producir genera un quebranto», como dijo una importante productora de Rosario.
La cuenta que hacen en el campo es muy simple. Si un productor tiene la suerte de no perder todo con la sequía y llega a cosechar 35 quintales por hectárea, tiene un quebranto de 80 dólares por hectárea mientras que el Estado se lleva 475 dólares en impuestos de los cuales 430 son de retenciones y el resto de cargas provinciales y municipales.
«Producir no es rentable, para sobrevivir tenemos que meternos en negocios financieros y eso no es sano», agregó un dirigente rural de la zona núcleo.
En la asociación de exportadores (CIARA) tienen un estudio que indica que con los actuales precios de la soja las retenciones deberían bajar a la mitad para que el campo no quiebre. La caída de Los Grobocopatel y la situación crítica de las otras tres grandes del sector, es la prueba más evidente del mal momento del campo, que pone en riesgo contratos por 8.300 millones de dólares
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