El agua y la crisis hídrica silenciosa que afecta a decenas de localidades entrerrianas
En Entre Ríos, el agua dulce, un recurso finito y vital, enfrenta una crisis silenciosa marcada por la contaminación con arsénico, agrotóxicos y desechos cloacales.
A pesar de cifras oficiales y discursos sobre desarrollo, miles de entrerrianos consumen agua contaminada. Un relevamiento del Instituto Tecnológico de Buenos Aires señaló la presencia de arsénico en cuatro localidades: Gualeguaychú, Gualeguay, Urdinarrain y Cuatro Bocas.
En el Departamento Paraná, localidades como María Grande, Colonia Avigdor y Hasenkamp reportaron niveles de arsénico entre 0,05 y 0,08 mg/L, valores que llegan o superan el límite provincial, que está desactualizado frente al estándar de la Organización Mundial de la Salud de 0,01 mg/L.
Lucía Ibarra Bouzada, presidenta del Foro Ecologista de Paraná, advirtió: «Preocupa la calidad del agua, sobre todo por arsénico y plaguicidas. Los niveles están al límite y, en algunos casos, excedidos de lo permitido por la provincia, que tiene una escala desactualizada».
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