
El presidente de la Cámara Vitivinícola, Gustavo Samper, puso en evidencia una realidad preocupante para el sector: el vino argentino enfrenta una carga impositiva significativamente superior a la de su par chileno.
Según sus declaraciones en Buena Gente de Radio Mil20, cerca del 62% de las ventas de vino en Argentina termina destinado al pago de impuestos. En contraste, los productores chilenos manejan una presión fiscal bastante menor, lo que plantea desafíos tanto para la competitividad como para el crecimiento de la industria vitivinícola en el país.
Este desbalance deja a la producción nacional en una situación desfavorable, dificultando su capacidad para competir en mercados internacionales y hasta en el ámbito local.
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