
Una mujer de 71 años residente en Texas (Estados Unidos) falleció víctima de la ameba Naegleria fowleri, un microorganismo conocido como «come cerebros», tras limpiarse la nariz con agua del grifo que supuestamente era segura para el consumo humano.
El caso, informado por el New York Post, remeció a las autoridades sanitarias por tratarse de una infección extremadamente rara pero letal, con una tasa de mortalidad superior al 97%.
La infección, denominada meningoencefalitis amebiana primaria (PAM), ocurre cuando la ameba entra al cuerpo a través de la nariz y viaja al cerebro, destruyendo tejido nervioso.
Los primeros síntomas aparecieron días después del contacto y fueron similares a una meningitis viral: fiebre, dolor de cabeza, náuseas, rigidez en el cuello y desorientación. A pesar de los esfuerzos médicos, la paciente falleció en cuestión de días.
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