
Este 16 de abril se conmemora el Día Mundial de la Voz, una fecha que busca generar conciencia sobre la importancia de cuidar esta herramienta esencial de comunicación. Graciela Schwartz, Licenciada en Fonoaudiología y Vocóloga, remarca que muchas veces no tomamos dimensión de su valor hasta que, por ejemplo, nos quedamos disfónicos. En ese momento en cuánto decimos dependemos de la voz en todas las áreas de la vida: para enseñar, cantar, compartir con otros o simplemente relacionarnos día a día.
Schwartz destaca que detrás de la voz hay un órgano clave que pocas veces registramos: la laringe. «¿Sabemos realmente dónde está y cómo funciona?», se pregunta, subrayando que conocer su anatomía y funciones es el primer paso para cuidarla. La laringe se ubica en el cuello, una zona especialmente sensible, y contiene las cuerdas vocales, que en realidad son un esfínter. Este se cierra no solo para producir sonido, sino también como mecanismo de defensa, impidiendo que partículas del ambiente entren en los pulmones. Además, responde a las emociones: cuando nos angustiamos o enojamos, muchas veces sentimos un «nudo en la garganta», lo que demuestra cómo lo emocional impacta en la fisiología vocal.
Por eso, en el Día Mundial de la Voz, es fundamental tomar conciencia de que hablar, cantar o simplemente respirar bien no es algo dado, sino una función que debe ser protegida. Cuidar la voz implica hidratarse correctamente, evitar gritar, descansar lo suficiente y atender cualquier molestia vocal.
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