
Los recursos naturales, por sí solos, nunca cambiaron el destino de una nación. Lo hicieron las instituciones, la educación, la inversión, la tecnología y la capacidad de construir consensos que trascendieran los ciclos políticos.

Los recursos naturales, por sí solos, nunca cambiaron el destino de una nación. Lo hicieron las instituciones, la educación, la inversión, la tecnología y la capacidad de construir consensos que trascendieran los ciclos políticos.