
Ser celíaco en el país no solo implica cambiar la alimentación por razones médicas, sino también asumir un costo económico difícil de sostener. Productos básicos como el pan o una simple medialuna pueden costar hasta cinco veces más que sus versiones comunes.
Vivir con celiaquía en Argentina representa mucho más que adaptar hábitos alimenticios: significa también reorganizar la economía familiar para poder sostener una dieta segura. El precio de los productos sin TACC (trigo, avena, cebada y centeno) se ha convertido en una barrera real para quienes padecen esta enfermedad crónica, reconocida por la Organización Mundial de la Salud.
El impacto se nota en lo cotidiano. Un pan sin gluten puede costar hasta 3.800 pesos. Una medialuna ronda los 600, una tortita 500, y un roll de canela para acompañar el té puede superar los 700 pesos. Esos mismos productos, en su versión tradicional, cuestan una fracción de ese valor. Así, alimentarse sin gluten deja de ser una necesidad médica para convertirse en un desafío económico.
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