
Franco Colapinto ya tuvo sus días de trabajo y reflexión post-Imola y previos al siguiente Gran Premio de Fórmula 1: Mónaco, el histórico callejero de la Máxima, que espera con sus estrechas curvas y difíciles estrategias de sobrepaso el debut del argentino por su pista.
«Es uno de los circuitos más difíciles para adelantar, sin margen de error. Tengo muchas ganas de volver a la pista, ganar confianza y seguir desarrollándome con el equipo», analizó el piloto argentino antes de subirse al Alpine para las primeras dos prácticas libres que se realizarán este viernes a las 8.30 y a las 12 de Argentina.
Ahora llega el histórico trazado de 3337 kilómetros, con toda su belleza escénica, recorrido que se caracteriza por sus calles angostas, esas que fuerzan al límite la frontera entre el éxito y el error. El argentino se relame mientras espera que llegue el momento de empezar a ensayar. «Es un circuito histórico de la Fórmula 1. Manejar acá entre las paredes, aunque en carrera sea muy difícil de pasar, es siempre un placer», aseguró.
En pleno proceso de adaptación, el pilarense le reveló que se apoya en su breve experiencia para palpitar lo que será la aventura en Montecarlo: «Me gustan los callejeros. Mónaco es un circuito de alta confianza, necesitás estar al fino, muy al límite, muy preciso… Tal vez no tengo todavía esa confianza con el auto, pero va a ir llegando de a poco y creo que después de lo que fueron Baku y Singapur el año pasado, las dos pistas más difíciles del año, estoy seguro de que me voy a adaptar».
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