
El bidet, ese compañero fiel de los baños argentinos por décadas, podría estar viviendo sus últimos años de gloria. Una ola de innovación llegada desde Asia está cambiando las reglas de la higiene personal, y su nombre es inodoro inteligente.
Estos dispositivos —que ya son un estándar en Japón— no solo replican las funciones del bidet, sino que las superan: incluyen sistemas de lavado con agua templada, secado por aire caliente e incluso desodorización automática.
La clave está en la tecnología. Mientras un bidet tradicional requiere espacio adicional y manipulación manual (con el consiguiente riesgo de propagar bacterias), estos inodoros todo en uno operan con sensores y controles remotos.
«Reducen hasta 10 veces la cantidad de microbios en comparación con el papel higiénico», asegura un estudio de 2022 citado en la nota. Los modelos más avanzados permiten ajustar la presión del agua, la temperatura e incluso memorizan las preferencias de cada usuario.
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