
Cada 1° de agosto, miles de argentinos, especialmente en el norte del país y cada vez con mayor fuerza en provincias como San Juan, cumplen con una tradición que atraviesa generaciones: beber caña con ruda como parte del ritual en honor a la Pachamama, la Madre Tierra.
Más allá de la creencia popular de que «aleja la mala suerte», la costumbre tiene profundas raíces en los pueblos originarios y simboliza el agradecimiento por todo lo que la naturaleza brinda durante el año, además de representar un acto de renovación espiritual y bienestar.
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