
La crisis de la vitivinicultura en San Juan en 2025 se profundiza. Productores, bodegueros y referentes del sector describen el panorama actual como «una tormenta perfecta», donde convergen varios factores que amenazan la sostenibilidad de esta economía regional clave: caída del consumo interno, suba de costos de producción, una presión tributaria asfixiante y una competencia desleal con el vino importado, especialmente desde Chile.
Además de los problemas económicos, el campo sanjuanino enfrenta enfermedades y eventos climáticos que perjudican las cosechas, como la polilla de la vid, pronósfera y piedra. «No es un año para estar orgullosos, estamos sobreviviendo», expresaron desde el sector.
Rentabilidad al límite: la presión fiscal golpea fuerte
Una de las mayores preocupaciones es la alta carga impositiva sobre el vino argentino. Según cálculos del sector, hasta un 62% del costo final de una botella corresponde a impuestos. Esto reduce drásticamente la rentabilidad, dejando solo un 19% de margen para empresarios, que también deben absorber otros gastos.
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