
Boca Juniors cerró su participación en el Mundial de Clubes 2025 de la peor manera: con un empate que rozó lo vergonzoso ante Auckland City, un equipo semiamateur que llegaba de ser vapuleado en sus dos primeros partidos. El 1-1 en Nashville, Estados Unidos, lo dejó sin chances de avanzar en el Grupo C y desató la frustración de sus hinchas.
El partido, disputado en el Geodis Park y arbitrado por Glenn Nyberg, comenzó con una luz de esperanza para los dirigidos por Miguel Ángel Russo. Lautaro Di Lollo abrió el marcador durante un primer tiempo que dominó ampliamente Boca, aunque sin la contundencia necesaria.
Sin embargo, la ilusión se desmoronó en el complemento. Christian Grey marcó el empate para el equipo oceánico y, con ello, sentenció el destino del conjunto argentino. Para colmo, durante el desarrollo del encuentro llegó la noticia que nadie quería recibir: el Benfica vencía 1-0 al Bayern Múnich, un resultado que dejaba a Boca automáticamente fuera del certamen, aún si lograba una goleada.
El tramo final del partido fue aún más insólito. Una alerta por tormentas interrumpió el juego y, cuando se reanudó, Boca ya jugaba sin motivación ni rumbo. Ni siquiera la urgencia de la dignidad deportiva fue suficiente para vencer al débil Auckland, cuyo arquero terminó siendo figura.
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