Australia mata miles de burros salvajes, pero descubre que pueden salvar el desierto
Durante años, Australia disparó a burros salvajes desde helicópteros para proteger cercas, fuentes de agua y cultivos. Sin embargo, ahora estos animales comienzan a ser vistos como aliados en la lucha contra el desierto, ayudando a devolver el agua a la tierra seca y a defender las granjas del polvo, el fuego y la hambruna.
El cambio está en cómo Australia decide coexistir con ellos. En lugar de eliminarlos, investigadores y ambientalistas proponen integrarlos en proyectos de restauración ecológica. Bajo control, con la cantidad adecuada y en lugares específicos, los burros pueden cavar pozos de agua, mezclar la tierra, esparcir semillas y transformar áreas muertas en corredores para la vida silvestre y la agricultura.
Por mucho tiempo, estos animales fueron tratados como enemigos. Rompían cercas, competían por agua y dañaban riberas. La respuesta fue un sacrificio masivo para «limpiar» el interior del país, generando un ciclo constante de conflictos y gastos.
Estudios recientes muestran que el comportamiento natural de los burros puede ser una herramienta ecológica valiosa. Cuando hay sequía, cavan en lechos de ríos secos y depresiones hasta encontrar capas de humedad, creando pozos artesianos naturales que benefician a otras especies como pájaros y canguros.
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