
En las últimas semanas, lo que comenzó como una chicana entre hinchas por los resultados de la Selección en el Mundial 2026 terminó escalando hasta convertirse en un debate mucho más profundo. Las burlas futboleras dieron paso a una campaña en redes sociales con una fuerte acusación: «Argentina es el país más racista del mundo».
La consigna se viralizó rápidamente, impulsada por usuarios de distintos países, figuras públicas y publicaciones que buscaron instalar una imagen negativa del país mucho más allá del ámbito deportivo. Frente a este escenario, surgió una pregunta: ¿es posible definir una realidad tan compleja con una sola frase?
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