
La diputada nacional Amalia Granata rompió el silencio sobre la condición neurodivergente de su hijo Roque, de 8 años, al confirmar que padece trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y dislexia.
En una entrevista televisiva, la legisladora del PRO describió el largo camino hasta el diagnóstico y criticó los estigmas sociales que aún persisten alrededor de estos trastornos del neurodesarrollo.
Granata relató que las primeras señales aparecieron en el ámbito escolar: «No podía quedarse quieto, era revoltoso. Un niño con TDAH que no sigue el ritmo de sus compañeros se frustra, y a los seis años esa frustración se manifiesta con agresividad o rompiendo hojas».
La intervención de una psicopedagoga y un neurólogo permitió confirmar el diagnóstico dual (TDAH y dislexia), condición que la diputada calificó como «crónica» pero manejable con el tratamiento adecuado.
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