
Mientras los sabores frutales y la estética moderna de los cigarrillos electrónicos los convierten en un objeto popular entre adolescentes y jóvenes, médicos y especialistas alertan sobre un costado mucho más oscuro: el daño pulmonar grave que provocan, incluso en menores de 13 años.
La doctora Julieta Franzoy, neumonóloga y coordinadora del Programa de Cesación Tabáquica de LALCEC, explicó que «los líquidos que se utilizan en los vapers contienen nicotina, pero también muchas otras sustancias químicas, muchas veces no declaradas ni reguladas». Según detalló, estos compuestos pueden generar inflamación en el tejido pulmonar, comprometiendo la capacidad respiratoria de los usuarios.
Uno de los cuadros más alarmantes es el síndrome EVALI (lesión pulmonar asociada al uso de productos de vapeo), una condición aguda que afecta al parénquima pulmonar y que puede derivar en hospitalización. «Este daño ocurre porque las sustancias se depositan directamente en los pulmones, generando una respuesta inflamatoria severa», señaló la médica.
Además, Franzoy fue tajante respecto a uno de los mitos más difundidos: «Vapear no es dejar de fumar. Aunque muchos lo crean una alternativa ‘menos dañina’, no es una estrategia válida de cesación tabáquica. El riesgo sigue presente, y la adicción también».
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