Tras ser imputado por violencia de género contra su expareja, Fabiola Yáñez, y casi simultáneamente a que trascendiera que su vivienda había sido allanada este viernes, Alberto Fernández renunció a la presidencia del Partido Justicialista (PJ).
Lo hizo a través de un comunicado en el expresa que tomó la decisión «para no manchar los honores que me merece el Partido Justicialista» ante las «diversas manifestaciones periodísticas y la denuncia relacionada a cuestiones de género que son de público conocimiento».
Advierte que «de ninguna manera» va a permitir «que el gobierno aproveche esta denuncia para ocultar los terribles problemas que tiene el pueblo argentino», añadiendo: «Convencido que nuestra organización partidaria no convalida el silencio y creyendo prudente no intervenir en ningún proceso judicial».
«Siempre teniendo en alto el legado de Juan Domingo Perón y Eva Perón con mucho dolor he decidido renunciar a la presidencia del Partido Justicialista Nacional», concluye el expresidente.