
El trabajo de un utilero es fundamental pero a menudo pasa desapercibido, ya que su labor es invisible y requiere un alto grado de responsabilidad.
Su función es crucial para garantizar que el equipo salga a la cancha en las mejores condiciones. Además, actúa como un apoyo logístico, organizando la vestimenta y los materiales para los entrenamientos en la previa de cada partido.
Por otra lado, también se convierte en un pilar emocional para los jugadores, creando un ambiente de confianza y camaradería.
En este sentido, si hablamos de utileros, hablamos de Abel Moreno, el «guardián» del vestuario de San Martín. Hace más de 20 años que desarrolla su labor silenciosa pero esencial para el Verdinegro.
« — Para ver la nota completa, ingrese a la url de la nota — »