A 11 años del caso Nisman la Justicia vuelve a poner la lupa en inteligencia ilegal y maniobras de encubrimiento
Once años después de la muerte de Alberto Nisman, la investigación judicial sumó en los últimos meses movimientos clave que reactivaron una de las causas más complejas y sensibles de la historia reciente del país.
La Justicia profundiza ahora una de las hipótesis centrales que sostiene que el fiscal fue asesinado en relación directa con su rol como investigador del atentado a la AMIA y por su denuncia contra el poder político de entonces.
En este nuevo tramo del expediente comenzaron a declarar agentes de inteligencia del Ejército que estuvieron operativos en 2015. Se trata de testimonios bajo estricta reserva que buscan reconstruir qué tareas se realizaron durante el fin de semana en el que Nisman apareció muerto en su departamento de Puerto Madero.
Los investigadores intentan determinar si hubo órdenes irregulares y si se ejecutaron acciones de inteligencia interna prohibidas por la ley. El foco está puesto en un grupo reducido de agentes cuyos teléfonos fueron geolocalizados en las inmediaciones del edificio donde vivía el fiscal.
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